Cuarta navidad

Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Deshojaba margaritas del jardín buscando una respuesta distinta. 

Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. Me quiere.

Hacía trampa y lo sabía. Eso no impedía que siguiera arrancando pétalos o fantaseando con una respuesta distinta. A veces les decía a los niños de la escuela que ya tenía novio, les contaba mentiras que yo solo me creía.

Les decía que no iba en nuestra escuela, eso era verdad; que era un poquito mayor, era casi verdad; que tenía ojos negros, verdad; que usaba lentes, verdad; que le caía bien a toda mi familia, verdad; que lo nuestro había sido amor a primera vista, más mentira que verdad; que estudiaba en otra ciudad, verdad; pero que cuando venía de vacaciones nos veíamos casi diario, verdad; que platicábamos un montón, verdad; pero entonces le seguían las mentiras: que me había echado de menos, mentira; que me pensaba todo el tiempo, mentira; que nos escribíamos por mensaje de texto, mentira; que le gustaban mis ojos, mentira; y que cuando fuéramos mayores nos íbamos a casar. Más mentiras. 

—¿Qué estás haciendo? 

Giré de un salto para verlo acercarse. ¿Cómo hacía para verse igual que siempre? Llevaba un suéter rojo que le iba bien a su tono de piel.

—Plantando flores.

—Parece que estás matando flores —dijo señalando la pequeña alfombra de pétalos que había creado a mi alrededor.

—Es que estaban un poco secas —mentí terrible, pero él no indagó, supongo que sin sentir un ápice de curiosidad por lo que una niña de catorce años puede ocultar. 

—Tu papá te está buscando, quieren empezar a decorar las galletas. 

—Vamos —dije dando un salto hacia él, tomé su brazo con el pretexto de hacerlo darse la vuelta y no lo solté, al menos no los primeros pasos, pero cuando nos acercábamos a la casa, él se las ingenió para hincarse a sujetar sus agujetas y no encontré otro pretexto para volver a cortar la distancia entre nosotros. 

Suspiré. Supongo que sabía que lo mío con Lucas nunca iba a ser. 

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